El Caja Laboral venció (64-56) al Real Madrid en el quinto y definitivo partido de su serie de semifinales de la ACB, lo que le otorgó el billete para la final de la ACB, en la que se medirá al Regal Barcelona después de haberse recuperado de las dos derrotas sufridas en Vistalegre.
Los de Dusko Ivanovic, sobre los que planearon todas las dudas tras sus derrotas en el coso madrileño, supieron regenerarse y apagar a un conjunto blanco que, de la mano de Sergio Llull y Felipe Reyes, nunca arrojó la toalla. Al final, Tiago Splitter, como siempre, fue el timón, el faro que sirve a los vitorianos para alcanzar sus mayores cotas.
El pivot brasileño -elegido 'MVP' de la temporada regular- demuestra partido tras partido que la élite del baloncesto europeo se le queda pequeña. Sus miras deben estar al otro lado del atlántico, en la NBA, donde no tiene nada que envidiar a los mejores '5' del mundo. En el envite que lo decidió todo finalizó con 18 puntos y 26 de valoración.

Aupados por un Buesa Arena eléctrico y por las ganas de reconstruir su mancillado orgullo tras dos derrotas, el equipo baskonista saltó a su parqué sin conceder nada, haciendo gala de su espectacular tiro exterior y dejando un (17-6) en el marcador que pareció allanar el choque. Pero el Real Madrid es otro desde que Tomic y Llull han cogido las riendas.
Las jóvenes estrellas de Ettore Messina no se dieron por vencidos y ayudados por Reyes recortaron distancias, haciéndole ver a los vascos que para nada iba a ser un paseo, tuvieron que trabajar, y mucho, para acabar doblegándoles.
El segundo cuarto lo marcó el miedo a fallar. Con la mente en cometer los menores errores posibles, ambos equipos se dedicaron a tantearse, como si se hubieran estudiado poco durante las últimas dos semanas y necesitaran saber, aún más, las grietas de su rival.
Tras la reanudación, se vio al equipo que quiere Messina: rápido, vertiginoso y sin especular. Una canasta y tiro adicional de Reyes, unida al buen hacer de Llull, consiguió que el luminoso reflejara un 34-32 a falta de 15 minutos por jugar y con Splitter con tres faltas personales. Unas opciones de victoria refredadas en el último parcial, cuando los blancos se colocaron por delante por primera vez en el partido (46-47, minuto 31).
Sin embargo un tiempo muerto de Ivanovic sirvió para amasar al rival y volver a dar cuerda a los suyos. Además, un par de triples imprecisos de Llull acabaron por condenar a los suyos, que vieron cómo se les fue el partido de las manos como cierre a una temporada sin títulos en la que sólo ha estado en la final de Copa, donde cayó ante el Regal Barcelona, que será el rival del Caja Laboral a partir del próximo jueves en su tercera final consecutiva.
Los de Dusko Ivanovic, sobre los que planearon todas las dudas tras sus derrotas en el coso madrileño, supieron regenerarse y apagar a un conjunto blanco que, de la mano de Sergio Llull y Felipe Reyes, nunca arrojó la toalla. Al final, Tiago Splitter, como siempre, fue el timón, el faro que sirve a los vitorianos para alcanzar sus mayores cotas.
El pivot brasileño -elegido 'MVP' de la temporada regular- demuestra partido tras partido que la élite del baloncesto europeo se le queda pequeña. Sus miras deben estar al otro lado del atlántico, en la NBA, donde no tiene nada que envidiar a los mejores '5' del mundo. En el envite que lo decidió todo finalizó con 18 puntos y 26 de valoración.

Aupados por un Buesa Arena eléctrico y por las ganas de reconstruir su mancillado orgullo tras dos derrotas, el equipo baskonista saltó a su parqué sin conceder nada, haciendo gala de su espectacular tiro exterior y dejando un (17-6) en el marcador que pareció allanar el choque. Pero el Real Madrid es otro desde que Tomic y Llull han cogido las riendas.
Las jóvenes estrellas de Ettore Messina no se dieron por vencidos y ayudados por Reyes recortaron distancias, haciéndole ver a los vascos que para nada iba a ser un paseo, tuvieron que trabajar, y mucho, para acabar doblegándoles.
El segundo cuarto lo marcó el miedo a fallar. Con la mente en cometer los menores errores posibles, ambos equipos se dedicaron a tantearse, como si se hubieran estudiado poco durante las últimas dos semanas y necesitaran saber, aún más, las grietas de su rival.
Tras la reanudación, se vio al equipo que quiere Messina: rápido, vertiginoso y sin especular. Una canasta y tiro adicional de Reyes, unida al buen hacer de Llull, consiguió que el luminoso reflejara un 34-32 a falta de 15 minutos por jugar y con Splitter con tres faltas personales. Unas opciones de victoria refredadas en el último parcial, cuando los blancos se colocaron por delante por primera vez en el partido (46-47, minuto 31).
Sin embargo un tiempo muerto de Ivanovic sirvió para amasar al rival y volver a dar cuerda a los suyos. Además, un par de triples imprecisos de Llull acabaron por condenar a los suyos, que vieron cómo se les fue el partido de las manos como cierre a una temporada sin títulos en la que sólo ha estado en la final de Copa, donde cayó ante el Regal Barcelona, que será el rival del Caja Laboral a partir del próximo jueves en su tercera final consecutiva.
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